Joseph Stiglitz, una figura importante para el sector de la economía tras ganar el Premio Nobel en 2001, tuvo una reciénte entrevista con el medio de comunicación español El mundo, donde cuestionó la integridad ética de dos personas influyentes en el mundo de la tecnología como Elon Musk y Mark Zuckerberg. Según su perspectiva, ellos manejan fuertes instrumentos de persuasión. Lo anterior a consecuencia del control casi absoluto que tienen las empresas de tecnología sobre el contenido que consumimos y nuestras interacciones diarias.
PUBLICIDAD
También te puede interesar: [SpaceX lidera la revolución en el campo: Elon Musk y John Deere se unen para llevar internet a los tractores]
El economista hace especial incapié en una nueva ola de ideologías extremistas y movimientos populistas a nivel mundial en las políticas del capitalismo neoliberal. Argumenta que la búsqueda de una mayor libertad, promovida por este modelo, ha resultado en la expansión de la capacidad de las corporaciones para explotar a la sociedad. Stiglitz destaca por sobre todo el caso de Estados Unidos, donde la libertad de las industrias farmacéuticas y alimentarias ha contribuido a una reducción en la esperanza de vida.
Además establece una relación entre las tácticas de las redes sociales y los métodos de propaganda del pasado. Redes sociales como Instagram y X, con su alcance instantáneo y global, tienen el poder de alterar elecciones, manipular debates públicos y fragmentar sociedades. El crecimiento de alternativas como Bluesky refleja la búsqueda de los usuarios por escapar de ellas. El economista advierte que la combinación de algoritmos y el control de datos personales otorga a líderes como Mark Zuckerberg y Elon Musk una capacidad sin precedentes para influir en la opinión pública.
“Nunca antes habíamos presenciado una maquinaria de manipulación masiva tan eficiente”, afirma Stiglitz. En contraste, figuras como Tim Cook han desafiado abiertamente este modelo, que se basa en la explotación de datos personales. En sus recientes entrevistas y su obra “Camino de libertad”, Stiglitz profundiza en las raíces del problema, relacionando el poder desmedido de las grandes tecnológicas con el auge del populismo y el debilitamiento de la democracia.
También te puede interesar: [Mark Zuckerberg refuta el pensamiento de Sam Altman y dice cuál será el dispositivo que reemplazará a los celulares]
Como alternativa, Stiglitz propone un “capitalismo progresista”, una versión actualizada de la socialdemocracia que busca equilibrar el mercado y el Estado. Sus propuestas incluyen: regulación estricta de las redes sociales, equiparándolas a los medios tradicionales para combatir la desinformación; y la lucha contra los monopolios, limitando el poder económico y político de las grandes tecnológicas para fomentar la competencia y la innovación.